Es en territorio nicaragüense donde ocurre el procesamiento pesado. Utilizando cianuro y mercurio —químicos altamente tóxicos—, las redes criminales separan el oro de la tierra, evadiendo los controles ambientales y policiales de Costa Rica.

Documentos judiciales y testigos detallaron cómo la multinacional canadiense Infinito Gold entregó coordenadas exactas en los cerros donde había detectado. Desde entonces, miles de mineros ilegales invadieron las fincas, lavaron la tierra superficial y sacaron la piedra fracturada, hacia sitios clandestinos para extraer el metal a gran escala.